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¿Cómo era el Milan de Sacchi?

Milan Sacchi
El Milan de Sacchi fue un equipo que marcó epoca

Hay uno de los equipos que perdurarán en nuestro recuerdo para siempre. Aunque para ellos, habría que ir hacia los 80, en  una década que no le iba denasiado bien al cuadro rossonero. Tras verse implicado en el escándalo por fraude (denominado Totonero), el cual tenía como objeto el amaño de partidos, los milanistas fueron descendidos a la Serie B italiana. Además, su portero en aquella época, Albertosi, fue sancionado con la inhabilitación deportiva por cuatro años y su presidente, Colombo, fue condenado a una inhabilitación deportiva perpetua.

Giuseppe Farina tomó las riendas del club. Tras una gran temporada, los milanistas lograron el ascenso a la Serie A, aunque esa misma campaña volverían a descender, esta vez, por méritos deportivos. En 1985 el club regresó a la máxima competición italiana. Pese a ello, Farina abandonó el proyecto, dejando a la entidad al borde la quiebra y desaparición.

Berlusconi supuso una revolución tanto financiera como deportiva para el Milan

El 20 de febrero de 1986, Silvio Berlusconi asumió la presidencia del club italiano tras hacerse con el 51% de las acciones del club. il cavaliere, magnate de la comunicación y los negocios inmobiliarios logró remontar la complicada situación del conjunto rossonero. La gran gestión económica inicial, fue acompañada por una mejora en el ámbito deportivo. En la temporada 1985-86, el Milan terminó en séptima posición, consiguiendo, una temporada después, acabar en quinta posición de la Serie A.

En 1987 aterrizó en San SiroArrigo Sacchi. El joven técnico italiano era el entrenador del Parma y, la pasada temporada, había eliminado de la Copa de Italia a los rossoneros en octavos de final. Ese mismo verano, también se unieron a las filas milanistas jugadores míticos como Marco Van Basten o Ruud Gullit.

Con Sacchi empezó la leyenda del Milán

Pese al gran esfuerzo económico del club, la temporada no empezaba bien. En liga, los milanistas atravesaron una dinámica negativa de resultados, mientras en Europa cayeron frente a un gran RCD Espanyol. La prensa y sus propios futbolistas, que no comulgaban con sus duros entrenamientos, situaban a Sacchi en el punto de mira.

Los rossoneros revirtieron la situación. Tras un 4-1 al Nápoles de Diego Armando Maradona, el Milan de Sacchi firmó una excelsa segunda vuelta, la cual les catapultó a su undécimo Scudetto.

Tras el éxito de la primera temporada, Berlusconi reforzó el proyecto de Arrigo Sacchi con otro gran fichaje: Frank Rijkaard. El holandés, pese a firmar una discreta campaña en el Real Zaragoza, fue el deseo del técnico italiano. E presidente rossonero, sin embargo, apostaba por Claudio Borgui.

En la temporada 1988-89 Arrigo Sacchi revolucionó el mundo del fútbol. El joven técnico rossonero implantó en su equipo tácticas novedosas en el fútbol de la época, como el marcaje en zona o la táctica del fuera de juego. El capitán, Franco Baresi, era el encargado de ponerla en funcionamiento alzando el brazo. Tan buen resultado dio aquella táctica que, la International Board tuvo que aplicar la conocida como “norma Antimilán”. Esta norma permitía que un jugador en línea con la defensa rival no encubriese en fuera de juego.

A pesar de su fútbol, los rossoneros se descolgaron muy pronto de la lucha por la Serie A y centraron sus esfuerzos en el gran deseo de la entidad: La Copa de Europa. En la gran competición continental, los de Sacchi eliminaron con cierta holgura al conjunto búlgaro: Levski Sofía.

Después, en octavos les esperaba el Estrella Roja de la antigua Yugoslavia (hoy Serbia). Ya en el encuentro de ida, los rossoneros no pasaron del empate a uno frente a un rival que contaba con grandes jugadores como Stojkovic o Savicevic. Van Basten anotó el 1-0 en el minuto 35, que fue igualado cuatro minutos después por Stojkovic.

El encuentro de vuelta quedará para siempre en los libros de historia de este deporte. El conjunto lombardo se adelantó con un buen gol del centrocampista montenegrino, Dejan Savicevic. Los de Sacchi estaban, además, con nueve futbolistas sobre el campo, tras las expulsiones de Virdis y Ancelotti minutos antes.

Los rossoneros veían como sus opciones en la eliminatoria iban desapareciendo cuando el campeón de la antigua Yugoslavia se vio sorprendido por un enemigo con el que no contaba, la niebla.

A los 56 minutos de juego, el colegiado alemán occidental Dieter Pauly, decidió suspender el encuentro, al entender que la visibilidad hacía imposible la práctica del fútbol. En principio, se pensó que se reanudaría el encuentro al día siguiente para disputar únicamente los 25 minutos restantes de encuentro. Sin embargo, la normativa UEFA decía lo contrario. El delegado austriaco de la UEFA, Otto Demuth, confirmó que el reglamento decía que debía repetirse desde el inicio el encuentro.

De este modo, el marcador favorable a los yugoslavos se eliminó y el Milan pudo comenzar de nuevo el encuentro sin estar un gol por debajo en la eliminatoria y con once jugadores, pese a estar con nueve cuando se suspendió el encuentro. La única mala noticia para Sacchi es que los expulsados, Ancelotti y Virdis no podían ser alineados en este partido.

El Milan de Sacchi se convirtió en un grande de Europa

El destino hizo que el nuevo partido concluyera con un 1-1 que ni la prórroga pudo decantar. En los lanzamientos de penalti, los de Sacchi se impusieron por 4 goles a 2 y pasaron a cuartos, pese a estar fuera hacía poco menos de 24 horas. Baresi admitió la dosis de fortuna sufrida aquel día: «Admito que la niebla nos ha ayudado un poco«.

En ese encuentro, Roberto Donadoni (mediocentro del Milan) salvó la vida gracias a la intervención de un fisioterapeuta del Estrella Roja que le atendió rápidamente tras chocar con Vasilijevic.
Desde ese momento, los de Arrigo Sacchi fueron un vendaval de fútbol. Eliminaron por la mínima al Werder Bremen, pero endosaron un histórico 5-0 al Real Madrid de la “Quinta del Buitre”.

En la final de Barcelona endosaron un 4-0 al Steaua de Bucarest. Gullit y Van Basten, que ganaría su segundo Balón de Oro consecutivo, anotarían dos goles cada uno. Los rossoneros alzaban así su tercera Copa de Europa.

Un año después, los de Sacchi repetían título en Austria, venciendo por un gol a cero al Benfica. Los italianos habían formado un equipo de leyenda que sumaba a su palmarés una Supercopa Italiana, dos Supercopas Europeas y dos Copas Intercontinentales.

Un año después, en la temporada 1990-91, el Olympique de Marsella acababa con el ciclo triunfal del Milan de Sacchi en los cuartos de final. Tras el 1-1 de la ida con goles de Gullit y Papin, la vuelta sería un duelo apasionante.

El Olympique se adelantó en el marcador, pero en el minuto 87 el Vélodrome sufrió un apagón. Los jugadores del Milan, siguiendo ódenes del vicepresidente del club milanista, Adriano Galliani, se negaron a volver por falta de iluminación y el árbitro declaró vencedor al conjunto francés. Por si fuera poco, los rossoneros fueron sancionados por la UEFA con un año sin jugar competiciones europeas.

El once mítico del «Milan de Sacchi» que ha quedado para la historia está compuesto por: Galli; Tasotti, Baresi, Costacurta, Maldini; Colombo, Rijkaard, Ancelotti, Donadoni; Gullit y Van Basten. 

Sin duda alguna, el equipo que forjó Arrigo Sacchi es uno de los legendarios del fútbol. Su novedoso sistema defensivo, sumado a sus dos Copas de Europa, hace que haya pasado a la historia del fútbol como un equipo de ensueño.

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