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¿Por qué el Atlético de Madrid saboreó la gloria?

Atletico Madrid. EFE
El Atlético de Madrid se alzó con dos Europa League en la última década | Foto: EFE

Hace justamente una década, el Atlético de Madrid era un equipo sin pena ni gloria. Era un conjunto donde la irregularidad, la crispación y el escaso juego estaban a la orden del día. Sin embargo, todo cambio con la llegada del Cholo Simeone. 

En estos últimos diez años, se ha efectuado el retorno a la cima de uno de los equipos con más solera del fútbol español. Un grande ha regresado al lugar que nunca debió abandonar. Tras abrasarse dos años en el infierno de la segunda división, el Atlético comenzó una época difícil. Vinieron años donde se veía a un equipo gris, que sin pena ni gloria vagaba temporada a temporada por el ecuador de la clasificación.

Fue en 2008 cuando el club rojiblanco consiguió volver a la Liga de Campeones. Era el inicio de un crecimiento de una entidad que a día de hoy continúa. Dos años más tarde, el Atleti volvía a alzarse con un trofeo. De la mano de Quique Sánchez Flores, se llevaría la Europa League derrotando al Fulham en la gran final. En agosto de ese año, lograría un nuevo título: la Supercopa de Europa frente al Inter de Milán.

No obstante, y sin quitar un ápice de mérito a Quique, del que la parroquia rojiblanca conserva un gran recuerdo, la década del Atlético tiene nombre y apellidos: Diego Pablo Simeone. El técnico argentino llegó al Calderón en diciembre de 2011 tras la dimisión de Gregorio Manzano. Fue el argentino el que cogió a un equipo en caída libre, recién eliminado de la Copa del Rey por el Albacete, y todos sabemos lo que vino después.

Siete títulos en ocho años, desde la Copa ganada en el Bernabéu al Real Madrid, hasta la épica Liga conseguida en el Camp Nou. Dos consecuciones de la Europa League, dos de la Supercopa de España, la participación en dos finales de Champions y una Supercopa de España completan el palmarés obtenido en una etapa escrita con letras de oro en la historia del Atlético de Madrid.

A continuación, realizaremos nuestro pequeño homenaje a esta década rojiblanca, elaborando el once ideal de estos exitosos años.

Portería

Oblak: han sido grandes guardametas los que han habitado bajo los palos del Calderón y del flamante Wanda Metropolitano durante estos diez años. Sergio AsenjoDavid De Gea o Thibaut Courtois fueron en su momento los encargados de defender la portería rojiblanca.

Sin embargo, en lo que a números se refiere, el más destacado es Jan Oblak. El portero esloveno fue el portero más caro de la historia de la Liga en su momento, 16 millones costó su llegada desde el Benfica. Comenzó en el banquillo y fue una lesión de Moyá el motivo por el que Simeone comenzó a contar con él. El resto es historia. Portero menos goleado cuatro años seguidos y récord histórico de imbatibilidad en el Atlético de Madrid. 96 partidos sin recibir ni un solo gol corroboran la importancia histórica de Oblak.

Defensas

Juanfran: una de las mayores invenciones de Simeone. Procedente del Osasuna, donde jugaba como extremo, desempeñaba esa misma función durante la etapa de Manzano. El Cholo probó con él como lateral y el de Crevillente empezó a ofrecer su mejor versión. Con un compromiso a prueba de bombas y velocidad, mucha velocidad, se transformó en el «rayo» de la banda derecha del Calderón. Nadie le recuerda por su pasado madridista, pero sí que se ha ganado para siempre el cariño de la afición rojiblanca.

Godín: llegó en verano de 2010 desde el Villarreal. Apenas acababa de dejar las maletas en Madrid cuando ganó su primer título como futbolista del Atlético: la Supercopa de Europa. Un comienzo espectacular, quizás un augurio de que su huella en la parroquia colchonera sería imborrable. Hizo suyo el eje de la defensa y en esa zaga edificó un muro infranqueable. Irreprochables eran el pundonor con el que disputaba cada encuentro y su jerarquía en el vestuario. No en balde era conocido como el faraón. Suyo fue el gol con el que el Atleti tocó el cielo en el Camp Nou. Volvió a hacer las maletas el pasado verano rumbo a Milán, tras ser capitán y con una hinchada entregada a su causa.

Miranda: un jefe como Godín necesitaba a su fiel escudero. Y nadie mejor en esta empresa que Joao Miranda. No entró con tan buen pie como el uruguayo, ya que en su debut en la previa de la Europa League contra el Stromgodset noruego fue expulsado. Pero fue él mismo el que se encargó de borrar de un plumazo ese recuerdo de la memoria colectiva del club madrileño. Disciplinado como el que más, era todo un portento por alto. Se le recordará siempre por su gol ante el eterno rival en la final de Copa. Ese día, el Atleti acabó con una racha de catorce años sin derrotar al Madrid. Y Miranda se convirtió en una leyenda viva del club.

Filipe Luis: el brasileño vio peligrar su carrera tras sufrir una grave lesión en su etapa como futbolista del Deportivo de La Coruña. Asumiendo este riesgo, el Atlético apostó por él para que, una vez recuperado, se adueñase del carril izquierdo. Fue un acierto pleno. Filipe mejoró sus prestaciones defensivas y las complementó a la perfección con su calidad con la pelota. Los mejores años de su carrera han sido con la rojiblanca. Su afición no vio con buenos ojos su salida al Chelsea, pero se ganó su perdón en su regreso un año después. Dejó un vacío en la defensa colchonera difícil de llenar.

Centrocampistas

Koke: puro ADN rojiblanco. Un canterano que hace no tanto soñaba con jugar en el Calderón y ha acabado siendo el capitán del Atlético de Madrid. Llegó al primer equipo en 2011, debutando en el Camp Nou. Koke se hizo rápidamente un hueco en un equipo renovadísimo y comenzó a dejar aflorar todo su potencial. Poco a poco se transformó en el timón del equipo, el encargado de hacer el trabajo sucio, el que más corría. Por su guante en la pierna derecha se consolidó como ejecutor de los lanzamientos a balón parado. Y derrochando coraje y corazón, tal y como reza el himno de su Atleti, se ganó el respeto de toda su hinchada.

Gabi: el capitán por excelencia de estos diez años. No es algo baladí otorgarle esta condecoración a Gabi, él mismo se la ganó sobre el césped. Con la ayuda de Tiago, estableció una solidez en el centro del campo sin precedentes. Era la máxima extensión de Simeone en el terrreno de juego, no en vano llevaba su número: el 14. Trasladaba el nervio y la pasión del argentino al resto de sus compañeros y en torno a él giraba el juego rojiblanco. Siempre será querido y respetado por todos los atléticos.

Thiago: el complemento perfecto para Gabi en la «sala de máquinas». Pasó a formar parte del Atlético de Madrid en invierno de 2010. Una Juventus que ya no contaba con él tras una lesión decidió cederlo al club madrileño. El centrocampista luso muy pronto comenzó a aportar a su nuevo club su calidad, sobre todo en la distribución del juego y en la recuperación de balones. Con el Cholo alcanzó su máximo nivel y, pese a especular con una posible salida al Chelsea, todo colchonero tiene un buen recuerdo de él.

Raúl García: pocos jugadores tan aguerridos ha habido en el fútbol español durante los últimos años como él. El navarro firmó por el equipo colchonero en 2007 y defendió su camiseta a lo largo de siete temporadas, volviendo en una de ellas a Osasuna mediante una cesión. Rulo fue ganando protagonismo temporada a temporada, viviendo su mejor etapa rojiblanca, cómo no, con Simeone. El técnico argentino volvió a inventarse un rol para él, adelantando su posición en el campo desde la mediapunta (incluso llegó a actuar de interior) hasta el puesto de segundo delantero. Su juego aéreo ha dado muchos puntos y ha puesto patas arriba el Calderón en muchas ocasiones.

Delanteros

Forlán: pese a que sus mayores registros goleadores son anteriores a esta década, fue tal la contribución del atacante uruguayo que era impensable que no estuviese en este once. Llegó al Atlético procedente del Villarreal en verano de 2007 por 23 millones y no tardó en dejar constancia de su calidad. Fue clave en la consecución de la primera Europa League, suyo fue el doblete en la final ante el Fulham. Un trofeo Pichichi y una Bota de Oro tras haber anotado 32 goles en la 2008/09, el hecho de ser el décimo máximo goleador de la historia del Atleti con 96 dianas y un muy grato recuerdo. Eso se llevó el bueno de Forlán en su etapa como rojiblanco cuando abandonó el club en 2011. En este apartado también podría entrar Fernando Torres, uno de los artilleros más gloriosos y queridos por la afición colchonera y que justamente anuncio su retirada en junio de este año. 

Falcao: la relación entre el Atlético de Madrid y Radamel Falcao es la síntesis perfecta de aprovechar bien el tiempo. El colombiano firmó por el club madrileño procedente del Oporto por 40 kilos en el mercado estival de 2011. Llegaba para sustituir a Forlán y fue un relevo más que digno. Sus 70 goles en 91 partidos oficiales lo corroboran. Los tres títulos que logró como colchonero (Europa League, Supercopa de Europa y Copa del Rey), también. Y el cariño eterno de una hinchada que tantas y tantas veces enloqueció con sus tantos, por descontado.

 

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